El 40% de los ingresos totales del Gobierno Federal provienen de la renta petrolera. En el 2010 Pemex tuvo utilidades, antes de impuestos, por 606.5 millones de pesos, pero después de pagar 654.2 millones de pesos en impuestos, se quedó con una pérdida de 47.5 millones de pesos.
Los excedentes petroleros, considerados como tales la diferencia del precio de petróleo entre la cantidad programada y aquella en que se vende, que en los últimos años ha sido cuantiosos, el Gobierno Federal dispone de los mismos para subvencionar programas de asistencia y entregar ayudas a los Gobiernos de los Estados, sin que los mismos hubieran servido para apoyar a Petróleos Mexicanos u organismos subsidiarios para:
- Amortizar parte de su pasivo financiero y en su caso fondear el pasivo laboral.
- Utilizar parte del mismo para invertir en proyectos productivos a corto, mediano y largo plazo, lo que se viene haciendo a través de financiamientos externos o a base de contraer deudas con el respectivo pago de intereses.
De lo anterior fácilmente se establece las razones por las que en reiteradas ocasiones se señala que Petróleos Mexicanos y sus Organismos Subsidiarios es una Empresa en QUIEBRA TÉCNICA CUYOS PASIVOS SUPERAN AL VALOR DE LA MISMA.
Para corregir esa situación, resulta indispensable que el Gobierno Federal deje de depender de la renta del Petróleo y permita que Petróleos Mexicanos se maneje verdaderamente como una Empresa, que pague su impuestos como cualquier otra Empresa y que parte de sus ingresos, o en su caso de sus utilidades, las destine a proyectos de inversión y a la amortización de sus pasivos.
Que el Gobierno Federal deje de depender de los ingresos petroleros en la cuantía que a la fecha lo hace, requiere una modificación a fondo del régimen fiscal, en el que, como lo hacen otros países, todo el mundo pague los impuestos justos, que el propio Gobierno Federal recorte sus gastos y deje de ser el Gobierno paternalista y que se centre en impulsar la inversión y el empleo.
Por medio de subsidios y dádivas pretende abatir la pobreza extrema y marginación en el que se encuentra un elevado número de habitantes de nuestro país. Por otra parte, Petróleos Mexicanos y Organismos Subsidiarios, debe ser manejada como una verdadera Empresa sujeta a regulaciones que le permita crecer en forma armónica y no a las limitaciones a las que ha estado sujeta, evitando en la misma las corruptelas imperantes, el desperdicio de sus recursos, incrementar la producción y en su caso la productividad de su personal, y exigir a sus directivos la rendición de cuentas y de resultados favorables.
No se omite destacar que el PASIVO LABORAL es una reserva que forma parte de los gastos de operación de la Empresa y que el Gobierno Federal, durante años ha omitido fondear, lo que en ninguna forma es atribuible a los trabajadores, pese a que esa reserva debería ser intocable ya que pertenece a los trabajadores.
Algo, que al convertir a Pemex en una empresa 100% rentable, también se le debe exigir es el mantenimiento adecuado a los ductos, inversión en la producción y nuevas localizaciones para su desarrollo, invertir en la capacitación de nuevos profesionistas así como en personal sindicalizado.
Creo que hay muchas cosas mas, que al decirlas, cambian la percepción que muchos mexicanos tienen de Petróleos Mexicanos. Lo que siempre diremos es que el trabajador petrolero de antaño, como muchos actuales, es que con su esfuerzo diario en tierra y en la región marina, saben que lo antes mencionado en estas líneas, cosas tales como un régimen fiscal, y un absoluto respaldo del gobierno federal, Pemex será el que siempre soñamos. Con el debido respeto a todos los mexicanos y en especial a los trabajadores Petroleros, esta Fraternidad cree que con escritos como este se esta poniendo un granito de arena para que pronto tengamos el Pemex que merece México.
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